Merz y Macron pedirán sanciones contra Putin si no cumple con su compromiso de reunirse con Zelenski.
Merz y Macron pedirán sanciones contra Putin este fin de semana al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, si Vladímir Putin no cumple con el compromiso de reunirse con Volodímir Zelenski para avanzar en un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra en Ucrania. La advertencia conjunta fue anunciada tras el Consejo de Ministros franco-alemán en Tolón, Francia, donde ambos mandatarios subrayaron la necesidad de ejercer presión diplomática y económica sobre el Kremlin.
El compromiso de Putin bajo la lupa
El anuncio de que Merz y Macron pedirán sanciones contra Putin se produce después de que el presidente ruso, pese a haberse comprometido con Donald Trump a sostener un encuentro con Zelenski en un plazo de dos semanas tras la cumbre de Alaska, optara por condicionar el diálogo a exigencias consideradas “inaceptables” por los gobiernos occidentales. Este incumplimiento, según Emmanuel Macron, refleja una estrategia repetida de dilatar procesos de negociación mientras la guerra continúa causando estragos.
“Si Putin no cumple, significará que una vez más ha engañado a Trump, y eso no puede quedar sin respuesta”, señaló Macron en su intervención pública, dejando claro que París y Berlín están dispuestos a endurecer su postura. Friedrich Merz, por su parte, añadió que la comunidad internacional no debe tener “ilusiones” sobre la intención real del mandatario ruso, y que la única forma de garantizar avances es a través de presión directa, incluso con sanciones primarias y secundarias.
¿Qué tipo de sanciones se contemplan?
Según lo explicado por Macron y Merz, la medida que se exigiría a Trump incluiría sanciones primarias que restringirían el acceso de Rusia a recursos financieros internacionales y limitarían su capacidad de comercio directo con países aliados, así como sanciones secundarias que afectarían a naciones o empresas que mantengan vínculos con el Kremlin. En otras palabras, el objetivo no solo sería aislar a Moscú, sino también disuadir a terceros de convertirse en aliados económicos de Putin.
Este tipo de sanciones se consideran de alto impacto, ya que afectan directamente la economía rusa y generan consecuencias indirectas para países que decidan ignorar la presión internacional. Tanto Francia como Alemania sostienen que sin estas medidas es improbable que Rusia se siente a negociar en condiciones justas con Ucrania.
Reacciones y contexto europeo
La posición conjunta de Macron y Merz refleja la creciente preocupación en Europa respecto al estancamiento del conflicto. La guerra, que se acerca a los cuatro años de duración, ha provocado millones de desplazados, crisis humanitaria en múltiples regiones y un costo económico significativo para el continente. Para muchos analistas, la iniciativa franco-alemana busca no solo presionar a Rusia, sino también reactivar la coordinación internacional frente a la percepción de que Trump, en su papel como mediador, ha mantenido una línea ambigua.
El canciller alemán fue claro al señalar: “No me hago ilusiones. Esta guerra podría durar todavía meses. Sin embargo, Ucrania no está sola. Nuestro apoyo también responde a nuestro propio interés, porque defender a Ucrania significa defender la estabilidad de Europa”.
El hecho de que Merz y Macron pedirán sanciones contra Putin de manera directa al presidente estadounidense refleja también un cambio en la estrategia diplomática europea: trasladar la presión hacia Washington para asegurar que las medidas contra Rusia cuenten con el respaldo de la principal potencia económica y militar de Occidente.
Trump, entre la presión y la mediación
El papel de Donald Trump es central en este escenario. Tras la cumbre en Alaska, donde se reunió con Putin, el expresidente estadounidense había anunciado que el líder ruso aceptó dialogar con Zelenski en dos semanas. Sin embargo, el incumplimiento de este compromiso coloca a Trump en una posición incómoda: si no actúa, corre el riesgo de aparecer como un mediador que fue engañado; si aplica sanciones, refuerza la postura de la Unión Europea pero complica aún más sus relaciones con Moscú.
Para Macron y Merz, no hay espacio para la ambigüedad. “Necesitamos hechos, no promesas incumplidas”, reiteró Macron. Los aliados de Ucrania, que se reunirán la próxima semana, discutirán cómo proceder y esperan que Estados Unidos respalde plenamente la presión contra el Kremlin.
Implicaciones para Ucrania
En Ucrania, la expectativa es alta. El gobierno de Volodímir Zelenski ha insistido en que no se puede permitir que Putin siga ganando tiempo mientras se prolonga la invasión. La posible imposición de sanciones adicionales representa una oportunidad de incrementar la presión internacional para forzar al Kremlin a sentarse en una mesa de negociación con compromisos verificables.
La sociedad ucraniana, duramente golpeada por la guerra, también ve en el apoyo europeo una garantía de que su lucha no será olvidada. Miles de familias desplazadas esperan que el endurecimiento de la postura internacional pueda abrir el camino hacia un acuerdo de paz sostenible.
Una estrategia que no es nueva
No es la primera vez que la Unión Europea plantea sanciones como herramienta diplomática. Desde el inicio de la invasión rusa, en 2022, se han implementado múltiples rondas de medidas contra sectores clave de la economía rusa, incluyendo energía, banca y transporte. Sin embargo, las nuevas propuestas de Macron y Merz son consideradas un paso más radical al solicitar también sanciones secundarias que podrían tener un alcance global.
La lógica detrás de esta estrategia es que Rusia depende en gran medida de sus vínculos comerciales para sostener su maquinaria de guerra. Restringir estas conexiones podría reducir su capacidad de continuar con la ofensiva militar.
Conclusiones
La advertencia conjunta de que Merz y Macron pedirán sanciones contra Putin si no negocia con Zelenski marca un momento clave en la diplomacia internacional. París y Berlín han decidido intensificar la presión, conscientes de que el incumplimiento del compromiso de Putin no solo erosiona la confianza en el proceso de paz, sino que prolonga innecesariamente un conflicto devastador. Ahora, la mirada se centra en Donald Trump y en su respuesta frente a la presión europea.
La próxima semana será decisiva. Si se confirma que Putin no se reúne con Zelenski, las exigencias de sanciones se materializarán y podrían marcar el inicio de una nueva fase en la guerra de Ucrania, con un frente internacional aún más unido contra el Kremlin.
Cortesía de DW
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